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La gota y los pies

La gota y los pies

¿Qué es la gota?

la gota suele afectar a la articulación del dedo gordo del pie

La gota es una enfermedad inflamatoria aguda común y por lo tanto una ‘artritis’ (literalmente ‘articulación inflamada’ en latín). La gota generalmente comienza con un ataque de dolor extraordinario en el que la articulación se torna roja, caliente, hinchada y, obviamente dolorosa a simple vista. Se produce cuando se acumulan niveles elevados de ácido úrico en la sangre. El ácido úrico se cristaliza como urato monosódico y se deposita en las articulaciones y también en tejidos blandos como los tendones. La gota afecta alrededor del 1% de la población blanca en algún momento de sus vidas. Es más común en negros e isleños del Pacífico y menos frecuente en los aborígenes. La articulación más comúnmente afectada es la articulación en la base del dedo gordo del pie,  representando el 75% de los primeros ataques. La razón por la cual la gota se presenta tan comúnmente en el pie se debe en parte a la temperatura del cuerpo más baja en las extremidades. Otros lugares comunes incluyen otras articulaciones del pie, los codos y el lóbulo de la oreja.

¿Cómo se siente la gota?

Si está leyendo esto, entonces es probable que usted ha sufrido recientemente un episodio de gota y que no me necesitará a mí para confirmar que el dolor es extremo. Aparece de repente, casi siempre, durante la noche. El dolor es insoportable y puede empeorar por la mínima presión de una sábana o (según algunos) la señora hablando demasiado alto. La gota generalmente sólo afecta a una articulación a la vez y sin ningún tipo de intervención disminuirá en algo así como una semana. Sin tratamiento preventivo, los ataques de gota suelen ser repetitivos, aunque al principio puede haber espacios de meses o años entre ellos. Con el tiempo, los ataques se hacen más frecuentes y más graves y pueden extenderse hasta involucrar a otras articulaciones y tejidos. Eventualmente puede aparecer un estado de dolor continuo en las articulaciones, con un daño progresivo de las articulaciones que se conoce como artritis gotosa o gota tofácea. El término ‘tofáceo’ significa, literalmente, la presencia de ‘tofos’, que son bultos indoloros que contienen los cristales de urato monosódico que llegan a la superficie de la piel. Cuando se rompen se ve que contienen una sustancia de color blanco tiza con una naturaleza granular distintiva. La artritis gotosa es una enfermedad muy destructiva que erosiona el hueso, dando lugar a un aspecto muy particular ante los rayos X.

¿Por qué contraje gota?

La respuesta básica es demasiado ácido úrico en la sangre, lo que se denomina hiperuricemia. Esto puede ocurrir por diversas razones incluyendo la dieta, la propensión familiar o que los riñones excreten excesivamente poco ácido úrico a través de la orina. Su médico puede haberle dicho que su nivel de ácido úrico es muy alto, pero esto no garantiza que usted tendrá un ataque de gota. Sólo alrededor del 10% de las personas con hiperuricemia llegan a desarrollar la gota. La gota es una enfermedad que afecta principalmente a los hombres y es muy rara en mujeres jóvenes. Las mujeres se tornan igualmente propensas a desarrollar gota después de la menopausia, cuando se ve bastante a menudo.

La gota es más común en personas que:

  • Presenten sobrepeso
  • Consuman alcohol
  • Tengan elevados niveles de colesterol
  • Presenten  presión arterial elevada.
  • Mantengan una dieta rica en purinas (véase más adelante), azúcar, carnes y mariscos que aumentan la concentración de ácido úrico en la sangre
  • Mantengan una dieta baja en productos lácteos, vegetales y fuentes alternativas de proteína. Estos son alimentos que no elevan (o disminuyen) el ácido úrico.
  • Tomen ciertos medicamentos que son conocidos por tornar más probable la aparición de gota. Esto incluye ciertos diuréticos,  niacina (una vitamina del complejo B), dosis bajas regulares de aspirina, ciclosporina  y algunas formas de quimioterapia. Importante: NO deje de tomar los medicamentos que aparecen en esta lista sin consultar a su médico.
  • Presenten funcionalidad renal limitada que reduzca la excreción de ácido úrico a través de  la orina.
  • Tengan una vida sedentaria.
  • Presenten síndrome metabólico (síndrome X), que es la combinación de hipertensión, diabetes, dislipidemia (alto nivel de grasas en la sangre como el colesterol y los triglicéridos) y obesidad troncal (literalmente, exceso de grasa
  • Sufran de otras enfermedades que hagan que la aparición de la gota sea más probable, incluyendo: leucemia, policitemia, obesidad, diabetes, síndrome de Lesch-Nylan, presión arterial alta, enfermedad renal, anemia hemolítica y  luego del trasplante de órganos.
  • Hayan estado expuestas a citotoxinas (venenos), incluyendo el envenenamiento por plomo.
  • Tengan una enfermedad del hígado. Mientras que la mayoría del ácido úrico se excreta por los riñones, el hígado es responsable de aproximadamente el 30% de la eliminación.
  • Estén sufriendo de inanición o experimentando niveles extremos de ejercicios de resistencia que hacen que el cuerpo consuma su propio tejido muscular.
  • Estén sufriendo de apnea del sueño severa. En algunos casos, la falta de oxígeno que acompaña la apnea del sueño puede causar una descomposición celular similar como la del caso anterior.

¿Cómo se trata la gota?

En la fase aguda, el tratamiento más común consiste en antiinflamatorios no esteroideos que comenzarán a reducir el dolor en 4 horas y tendrán los síntomas bajo control en tan sólo 12 a 24 horas. El ibuprofeno es de uso común.

Si se requiere un tratamiento más potente, o los antiinflamatorios no esteroideos no se pueden utilizar, se puede utilizar un antiinflamatorio no esteroideos (glucocorticoide) por vía oral. Los esteroides también pueden ser inyectados directamente en la articulación, aunque se necesita gran cuidado para asegurarse de que el diagnóstico de gota es correcto. Si el trastorno fuera una articulación infectada, la inyección de esteroides podría ser muy perjudicial.

La colquicina es otra alternativa para quienes no toleren los antiinflamatorios no esteroideos, aunque no es la primera opción, ya que pueden causar malestares gastrointestinales con relativa frecuencia.

Ninguno de estos medicamentos de ‘fase aguda’ tiene efecto alguno en la reducción de los niveles de ácido úrico. El reposo y la elevación del pie también son importantes. Aplique hielo durante 20-30 minutos varias veces al día. (Adopte las precauciones apropiadas si usted padece de una neuropatía periférica).

A largo plazo, los cambios en la dieta y la pérdida de peso estarán casi siempre en la primera línea de tratamiento. El medicamento denominado alopurinol bloquea la producción de ácido úrico y es el más comúnmente utilizado a largo plazo para reducir el ácido úrico. El alopurinol es la droga a largo plazo más utilizada en el mundo y es considerada ampliamente como segura y efectiva. Su utilización no se inicia por lo general inicia hasta dos semanas después de un segundo episodio de gota Hable con su médico sobre la conveniencia de una medicación preventiva.

¿Cómo debo cambiar mi dieta para reducir la gota? 

Los alimentos siguientes, con altos niveles de purinas se deberían restringir o evitar:

  • Vísceras, tales como  hígado, riñones, mollejas, callos y lengua.
  • Grandes cantidades de carne roja.
  • Mariscos/crustáceos.
  • Pescados tales como salmón,  sardinas y arenque.
  • Guisantes. frijoles y lentejas.

Evite el alcohol.

Limite el uso de fructosa, contenida por ejemplo en el chocolate para diabéticos y algunos edulcorantes artificiales.

Mantenga su peso corporal en el rango de peso saludable. La obesidad es un gran riesgo. Por lo tanto se requiere una dieta baja en grasas, aunque la grasa en sí misma no precipita directamente la gota.

Regularice su presión arterial. Reduzca la ingesta de sal y hable con su médico acerca del estado actual de su presión sanguínea. ¿Se requiere medicación?

Beba mucha agua para que sea más fácil para los riñones trasladar el urato a la orina (a menos que sea contraindicado en algunos tipos de enfermedad renal).

Existe un estudio que ha demostrado que la ingesta de 1.500 mg de vitamina C al día puede disminuir el riesgo de gota en un 45%.

Otro estudio sugiere que el café (pero no el té) creará un menor riesgo de gota.

¿Cuál es el examen para la gota?

Elevados niveles de ácido úrico en la sangre son una característica común de la gota y a menudo se encontrarán presentes. Los análisis de sangre para detectar la gota puede mostrar niveles de ácido úrico normales o incluso bajos, ya que los cristales que se forman en las articulaciones ‘consumen’ parte del ácido úrico libre en la sangre. Esto significa que el examen deberá ser repetido en un par de semanas para revisar su concentración normal de uratos en plasma Usted también debería recordar antes que nada que en realidad sólo 1 de cada 10 personas que tienen niveles de ácido úrico sucumbirán a un ataque de gota. La hiperuricemia se define por un nivel de ácido úrico en plasma mayor de 420 μmol/l (7.0 mg/dl) en los hombres, o 380 μmol/l en las mujeres.

Otros exámenes de sangre realizados  comúnmente son:

  • Velocidad de sedimentación globular (VSG) y proteína C reactiva (CRP), que se pueden utilizar para evaluar otras formas de artritis,
  • Conteo sanguíneo completo (especialmente ara los glóbulos blancos, que pueden indicar una infección en la articulación (cuyos síntomas pueden ser muy similares a la gota y puede ocurrir después de cualquier tipo de lesión por punción – incluyendo vacunas y acupuntura)
  • y los niveles de electrolitos y  creatinina para evaluar la función renal.

El diagnóstico definitivo de la gota se basa en la identificación de los cristales de urato monosódico presentes en el líquido articular. Se puede extraer una pequeña cantidad de líquido con una aguja durante el análisis.

Otro diagnóstico diferencial es ‘pseudo-gota’ o condrocalcinosis que es causada por el depósito de pirofosfato cálcico en lugar de ácido úrico.

¿Por qué debo tratar a mi gota?

Si usted no recurre al tratamiento durante un ataque, el dolor continuará por días o incluso semanas. Con episodios subsiguientes, más articulaciones se verán afectadas y los ataques le durarán más tiempo y se presentarán con mayor frecuencia. Si usted ha sufrido de ataques de gota durante muchos años, desarrollará tofos en los tejidos, especialmente alrededor de los dedos de los pies, dedos de las manos y los codos. Las articulaciones afectadas serán destruidas. El elevado contenido de urato en la sangre podrá llegar a ser un problema para que sus riñones lo procesen y conducirá a daño renal y un empeoramiento cíclico de ambas afecciones. En resumen, si usted ha tenido más de un episodio de gota, no debería quedarse sin tratarla.

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