Dolor en la bola del pie (metatarsalgia, arco metatarsiano caído, hallux limitus, juanetes, sesamoiditis, fracturas por estrés)

Todos estos problemas van de la mano y se describen mejor en conjunto para darles sentido. La parte delantera del pie (o bola del pie) contiene cinco huesos metatarsianos que tocan el suelo. Juntos forman una superficie sorprendentemente reducida de ~ 6 cm² o un par de pulgadas cuadradas. El hueso largo en el pie que se introduce en el dedo gordo es el primer metatarsiano. Este hueso ocupa aproximadamente la mitad de esta área y debe sostener casi la misma proporción de su peso corporal al estar de pie, caminar o correr como los otros cuatro combinados. Alrededor del 40% de la población tiene un problema congénito, por el cual el mecanismo que debe mantener el primer metatarsiano en su lugar no funciona correctamente. En lugar de que se mantenga en el suelo sosteniendo el peso, gira alejándose del suelo, dejando que los otros cuatro huesos hagan su trabajo, así como el suyo propio. Esto modifica el mapa de presión de la siguiente manera:

El mapa de presión

Usted puede ver ahora que el segundo metatarsiano, que es un hueso más bien delgado, está soportando mucho más peso del que debería. Esto puede conducir a dolor en los metatarsianos segundo, tercero o cuarto (en orden de probabilidad), ya que el hueso soporta demasiada presión y se magulla. Si el problema avanza demasiado, el hueso puede romperse en su punto más débil, lo que se llama una fractura por estrés. Esto puede ocurrir en cualquier persona, pero es especialmente probable en las mujeres después de la menopausia. Con el primer metatarsiano en la posición superior, el dedo gordo del pie no puede girar alrededor del metatarsiano como debería ya que los bordes de la parte superior de los dos huesos chocan entre sí. Esto lleva a una gran presión en la articulación. Dependiendo de la forma física de los huesos, este roce forzado hará que crezca hueso extra alrededor de la articulación. Bajo un cierto conjunto de circunstancias, una protuberancia ósea crece a un lado, el primer metatarsiano comienza a girar alejándose del pie y el dedo gordo comienza a ocupar el especio del segundo dedo. Esto se denomina juanete o Hallux Abducto-Valgus o HAV. En otras situaciones, el collar de hueso crecerá alrededor de la parte superior de la superficie de la primera articulación. Esto conducirá a una limitación permanente en cuanto a las posibilidades de flexión del dedo. Este trastorno se conoce como Hallux Limitus (HL) y, aunque no parecer ser tan problemático como un juanete, en realidad es más debilitante en el tiempo ya que a menudo resulta en dolor de espalda baja y fracturas por estrés en el antepié.

Los sesamoideos son dos huesos pequeños, un poco menores que la última falange de su dedo meñique. Se encuentran debajo del primer hueso metatarsiano, como se muestra en el diagrama. Tanto HAV como HL pueden causar dolor en los sesamoideos. En el caso de un juanete, son desplazados, como se muestra en el diagrama y son apretados por cresta ósea del medio. Las fuerzas involucradas en todos estos problemas son muy fuertes, haciendo que sean difíciles de resolver. Como una guía general, el podólogo será capaz de curar la sesamoiditis, el dolor en la bola del pie y prevenir las fracturas por estrés. HL se puede detener hasta donde ha progresado al momento de iniciar el tratamiento, pero no se puede revertir sin cirugía. A pesar de esto, sin importa lo dolorosa que sea la articulación HL, eliminar el dolor suele ser bastante sencillo y la cirugía casi siempre puede evitarse. Para HAV, la eliminación del dolor en la articulación generalmente se logra. Desafortunadamente, los juanetes no responden tan bien al tratamiento como los demás trastornos y su avance a menudo no puede ser detenido sino únicamente reducir su velocidad a la mitad. Por ejemplo, el crecimiento de los juanetes en los próximos 10 años sin tratamiento, podría convertirse en 20 años con un tratamiento. Este retraso podría eventualmente significar la diferencia entre necesitar cirugía o no. Como se indicó anteriormente, el tratamiento debe ser extremadamente específico para cada pie. Los insertos de tamaño único disponibles en farmacias no son adecuados para estas afecciones.

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